
Una nueva marca de autos está a punto de llegar a México. Chirey, proveniente de China y conocida mundialmente como Chery, prepara su llegada a nuestro país este verano, y lo que nos adelantan promete bastante. La firma china viene con ganas de llevarse una buena rebanada de las ventas de autos en México, y el Chirey Tiggo 7 Pro planea convertirse en uno de los más populares de la gama. ¿Tiene lo necesario para plantar cara a modelos de carácter global? Lo tuvimos a prueba antes de su lanzamiento.
Chirey aún se encuentra ajustando los últimos detalles para su lanzamiento en México, previsto para algún momento de junio o julio. Su objetivo es posicionarse con modelos de buena relación valor-precio, alta nivel de equipamiento y que, más allá del producto, sean compras interesantes a largo plazo. Por poner un ejemplo, la marca está analizando la idea de ofrecer garantía de 10 años o un millón de kilómetros.
El Tiggo 7 Pro será uno de sus modelos protagonistas en México. Se trata de un SUV compacto que entra a la misma categoría que Volkswagen Taos, Mazda CX-30 y compañía, y cuyo diseño juega a la segura. Chirey no buscó un modelo de líneas extravagantes que fuese sólo del gusto de unos cuantos, pero tampoco un SUV que pecara de simplón. El resultado es un Tiggo 7 Pro de carácter robusto, con iluminación de LED, parrilla decorada con puntos cromados y cierto sabor todoterreno, que se ha vuelto casi mandatorio para la categoría.
Lo que me llama la atención de este modelo es que a simple vista podríamos pensar que se trata de un SUV más grande, con una talla similar a Honda CR-V o Toyota RAV4 —con los que de algún modo también busca competir—, aunque sus dimensiones sean más cercanas a las de Taos o Corolla Cross. Su diseño lo hace lucir más grande de los 4.5 metros que tiene de defensa a defensa.
Un interior sorpresivamente atento al detalle
Lo más interesante del Chirey Tiggo 7 Pro es su interior, en particular su atinada selección de materiales. Hay mucho plástico de tacto gomoso, algunas piezas forradas en cuero, decoraciones que simulan aluminio cepillado y una consola central dominada por un acabado negro brillante — que habrá que ver cómo sobrelleva los arañazos con el paso del tiempo. Ninguna pieza llega a sentirse económica, y la calidad de armado está al nivel de la categoría, sin uniones flojas o ruidos al conducir.
El diseño de la cabina luce contemporáneo. El control de la climatización es táctil —yo prefiero perillas— y muy similar a lo que ofrecen los últimos modelos de Volkswagen. El panel es sumamente sensible a los roces, pero tiene relieve que facilita saber qué estamos haciendo sin necesidad de desviar —tanto— la vista del frente.
Al centro del tablero hay una pantalla de 10.25″ para el sistema de infotenimiento. Su interfaz luce bastante sencilla, como si fuese una simple base de Android, pero a fin de cuentas es compatible con Android Auto y con Apple CarPlay. Probablemente el 90% de los clientes no utilicen la interfaz nativa de Chirey, sino la compatible con sus teléfono. La pantalla tiene buena resolución y responde rápido.
Su mejor carta de presentación sin duda se encuentra en el equipamiento. Aun sin conocer el precio, pero viendo lo que ofrece en comparación con otros modelos de la categoría, el Chirey Tiggo 7 Pro parece interesante. Lleva asientos delanteros con ajuste eléctrico, climatización automática bizona, cuadro de instrumentos parcialmente digital (pantalla de 7″), freno de estacionamiento eléctrico, llave inteligente, faros de LED de encendido automático, techo panorámico, cargador inalámbrico, iluminación ambiental y cámara de visión de 360º, que además activa un render 3D automáticamente al girar el volante hacia la derecha para no golpear banquetas.
En general su configuración es bastante completa, aunque hubo un par de aspectos que me hubiera gustado encontrar, como un espejo retrovisor electrocrómico y asistencias de conducción avanzadas. El Tiggo 7 Pro llega a México con ABS, control de estabilidad y seis airbags, pero no freno autónomo de emergencia, monitor de punto ciego o asistente de mantenimiento de carril.
Hasta ahora Chirey no ha confirmado cuántas versiones del Tiggo 7 Pro se ofrecerán en México. En su momento estaban analizando una gama compuesta por dos niveles de equipamiento, muy similares en cuanto a confort, pero con sólo cuatro airbags en la versión de entrada. Esperemos que hayan escuchado nuestra retroalimentación y ofrezcan las seis bolsas de aire como equipamiento de serie en todas las versiones. La seguridad no es negociable.
Finalmente hablemos de espacio. Aun con talla de 4.5 metros de largo, el Chirey Tiggo 7 Pro ofrece una cabina sumamente amplia, de lo mejor que hay en la categoría en cuanto a lugar para piernas y para cabeza; quizá sea uno de los SUV compactos en los que mejor se acomoden pasajeros altos. Ofrece, además, puerto USB de carga para quien viaje atrás, salidas de A/C traseras y descansabrazos central. La cajuela también es amplia.
Motor turbo y conducción suave
Históricamente, los autos provenientes de China que hemos probado han mejorado interiores y se han esforzado por elevar su nivel de equipamiento, pero el manejo seguía siendo su talón de Aquiles. Lo que me encuentro con el Tiggo 7 Pro no es nada de eso. Este SUV de Chirey convence al volante, con una buena calidad de marcha y buen aislamiento de ruido y vibraciones; no sientes el motor al volante o en los pedales. Tiene una marcha hasta cierto punto sedosa.
La puesta a punto de la suspensión me agradó bastante. Es muy suave y amortigua correctamente, sin tendencia a lanchear. Tiene la suavidad necesaria ser cómoda, pero a la vez transmite buena sensación de aplomo. Como sucede en la mayoría de los modelos en esta categoría, el Tiggo 7 Pro apunta totalmente hacia el confort, no a lo deportivo.
Cuando buscas una conducción más demandante, quizá en carretera de curvas, te das cuenta que la suavidad de la suspensión se convierte en cierta tendencia a inclinar la carrocería. No llega a comprometer la sensación de control, pero sí rompe con cualquier sensación de manejo entusiasta. Es un SUV que quiere ser cómodo para viajes largos, y eso lo cumple.
Ahora bien, hablemos del motor. El Chirey Tiggo 7 Pro llega a México con un motor turbo de 1.5 litros de 154 hp y 169 lb-pie, con transmisión automática CVT. Del motor me gustó que, aunque sí hay algo de turbolag, tampoco llega a sentirse lento en arranques. El retraso en la entrada de su turbo es menos escandaloso que, por ejemplo, un Volkswagen Taos.
