A pesar de que el cultivo de soya llegó a los campos agrícolas de nuestro país hace más de 40 años la producción sigue mermada, ya que en México no se siembra lo necesario para la demanda nacional.
El poco interés que se tiene en sembrar esta oleaginosa se debe a la falta de un programa de apoyo al agricultor por parte de la Secretaría de Agricultura del gobierno federal, aunado a que no se tiene tecnificado los sistemas de riego de los campos agrícolas.
La demanda de la soya por la población en general y la industria aceitera es de 6 millones de toneladas al año y apenas se producen 250 mil toneladas, sembradas en 170 mil hectáreas en entidades como Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz, Campeche, Sonora y Sinaloa.
Esto bajo el argumento que su siembra, cuidado de la planta, desarrollo y cosecha tiene un costo elevado y precios de compra bajos, lo que desalienta a los productores nacionales.
Para el doctor Nicolás Maldonado, del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), localizado en el kilómetro 55 de la carretera Tampico-Mante en Villa Cuauhtémoc al norte del municipio “ha faltado interés por parte del productor agrícola mexicano, pues hoy en día sigue siendo la mejor alternativa para la gente del campo, pues el costo de tonelada está entre 9 mil 500 a 10 mil pesos, solo falta que haya una mayor organización con la gente de campo para la compra de paquetes tecnológicos, maquinaría y otros implementos que ayuden a garantizar una buena siembra y cosecha de esta oleaginosa”.
