Digitalización de electricidad: una ruta para mejorar la calidad de vida

Digitalización de electricidad: una ruta para mejorar la calidad de vida

El deterioro ambiental de los últimos años pone en riesgo la calidad de vida para futuras generaciones, por lo que se requieren alternativas que contengan el daño, ayuden a cuidar los recursos finitos, y garanticen el bienestar social.

Según datos de la ONU, más del 80% de las emisiones de CO2 son por la producción y consumo de energía, y el 60% de esta se pierde o desperdicia por un uso insuficiente. Mientras que los edificios consumen entre el 30 y 40% de la electricidad de todo el mundo. La misma ONU plantea que, de seguir así, en 2050 la producción de energía aumentará un 50%. Por ello la importancia de implementar acciones para el cuidado y eficiencia de la energía.

La Electricidad 4.0 consiste en la digitalización de la energía a través de la tecnología, mediante software y aplicaciones. Este sistema permite el monitoreo y control de la energía, lo que aumenta su eficiencia, y la hace más sostenible y resiliente para disminuir la huella de carbono.

Una aplicación de esto es la digitalización de la electricidad y la evolución de las instalaciones convencionales hacia instalaciones inteligentes, desde el uso de máquinas inteligentes, redes informáticas, IA, dispositivos, software y aplicaciones, procesos que impulsa una compañía como Schneider Electric.

Se debe contar con tecnologías que cuiden los aparatos eléctricos y regulen el suministro eléctrico como reguladores, barras de protección y UPS, así como la aplicación de automatización por ejemplo para regular la cantidad de aire acondicionado o el uso de la luz en diferentes niveles, según la situación.

Cabe mencionar que la Electricidad 4.0 también puede implementarse en los hogares y sistemas ya establecidos, e incluso electrodomésticos antiguos, pues todo aparato puede ser más eficiente y sostenible, y cualquier hogar está en la posibilidad de contar con un sistema de eficiencia.

Edificios inteligentes

En un edificio de este tipo, es indispensable asegurar la disponibilidad de energía. Los problemas en el suministro de electricidad pueden interrumpir procesos, por ejemplo en el caso de un hospital podría parar un proceso quirúrgicos o cuidado del paciente. Estas innovaciones previenen estos riesgos y, además, cuidan los equipos.

Asimismo, es necesario incorporar herramientas digitales que permitan controlar los sistemas de distribución de energía para hacerlos más eficientes, de una manera remota.

Un caso exitoso cuando hablamos de edificios inteligentes es el IntenCitiy de Schneider Electric, en Francia, el cual es un complejo que tiene un sistema de control que evita el consumo innecesario de energía. El monitoreo de consumo permite tener la información sobre temperatura, luminosidad, niveles de CO2, ocupación, etc. Está equipado con la tecnología EcoStruxure Building por lo que consume 37 kWh/m2 al año, mientras que el promedio de consumo de edificios europeos es de 330 kWh/m2 al año.