
Que no porte un logo premium no quiere decir que el Stinger pase desapercibido. Tras su llegada al mercado en 2017, este gran turismo coreano demostró estar a la altura de las exigencias, quizá sin el refinamiento que llega con un logo premium, pero sí con un desempeño difícil de encontrar a ese precio. Hoy, con una ligerísima actualización, el KIA Stinger 2022 nos propone una nueva opción de motor «pequeño» para su versión GT-Line. Lo tuvimos a prueba.
La versión de entrada que conocíamos hasta ahora desaparece. El motor turbo de 2.0 litros del Stinger EX pasa a la historia para dejar como escalón de acceso al nuevo motor turbo de 2.5 litros, como antesala del Stinger GT, que mantiene intacto su V6 turbo.
Antes de entrar en detalles sobre su manejo, hagamos un repaso rápido del rediseño. No hay mucho que decir. La actualización ha sido tan sutil, que tan solo pequeños retoques en faros y unas cuantas pinceladas en las calaveras resumen su facelift. Lo más relevante es que ahora hay una luz de LED de orilla a orilla en la trasera, que los rines estrenan diseño y que es el primer modelo de la marca en portar el nuevo logo en México.
El punto fuerte del interior está en el equipamiento
Por dentro tampoco hubo una transformación radical. De hecho, salvo por el acabado de algunas piezas y el nuevo logo de KIA en el centro del volante, el interior del Stinger 2022 luce idéntico al del modelo anterior.
En realidad no era necesario moverle demasiado. Entendido como un KIA, este vehículo tiene una selección de materiales muy buena, con piezas gomosas y perillas de buen tacto. Es cierto que no alcanza el grado de refinamiento de un modelo premium, como un BMW Serie 4 Gran Coupé o un Audi A5, pero mira bien el precio. El Stinger no es barato, pero sí mucho más accesible que sus «equivalentes» premium. Su etiqueta se compensa con mucho equipamiento y una oferta de motor más interesante que la de un modelo premium a ese precio.
De serie, el KIA Stinger GT-Line incluye columna de dirección con ajuste eléctrico, quemacocos, asientos delanteros con función de memoria, climatización automática de tres zonas, sistema de sonido de 9 bocinas, cámara de visión de 360º, sensor de lluvia y un monitor de punto ciego que despliega una imagen en el cuadro de instrumentos al encender las direccionales.
En realidad, lo único que echo de menos —y que me parece raro que no se actualizara— es un mejor sistema de infotenimiento. En tiempos donde un Rio tiene pantalla de 9″ o Seltos y Forte llevan una de 10.25″, me parece raro que el Stinger conserve un sistema multimedia de tan solo 8″, tanto para esta versión, como para la más equipada. Eso sí, integra Android Auto y Apple CarPlay inalámbrico.
Una alternativa a un modelo premium
Con esta ligera actualización, el KIA Stinger GT-Line se mantiene como una de las opciones más atractivas para quien busca un auto de diseño distinguido, alto nivel de equipamiento y grato desempeño, sin terminar sangrando demasiado la cartera. No es premium ni pretende serlo, pero sí se plantea como una alternativa tentadora al mirar lo que ofrece, en relación con el precio.
