La escasez de semiconductores, una nueva crisis para la industria automotriz

La escasez de semiconductores, una nueva crisis para la industria automotriz

La industria automóvil sigue sufriendo la escasez de chips electrónicos, también conocidos como semiconductores cuya producción ralentizada, ha obligado a que muchos fabricantes de vehículos en el mundo incumplan con entregas y fábricas detenidas, pero confía en que el horizonte se empiece a despejar a finales de 2021.

Tanto constructores como proveedores de equipo del sector presentaron hasta ahora unos resultados semestrales mejores de lo esperado, pero todavía frenados por la escasez de estos semiconductores. Estas piezas, indispensables para ensamblar unos vehículos cada vez más informatizados, son difíciles de encontrar desde finales de 2020.

Aunque los clientes vuelven poco a poco a los concesionarios, Mercedes o BMW tuvieron que suspender temporalmente la actividad en varias fábricas. Jaguar-Land Rover advirtió que esta escasez podría reducir a la mitad sus ventas en el tercer trimestre.

Mientras que el pasado jueves, el gigante Volkswagen señaló que el riesgo de bloqueo y perturbación en el abastecimiento de semiconductores “se intensificó en el sector” y, en consecuencia, redujo su pronóstico de ventas.

“Hemos conseguido limitar las consecuencias de estos obstáculos hasta ahora”, señaló el director financiero del grupo alemán, Arno Antlitz. “Pero anticipamos efectos más pronunciados en el tercer trimestre”, advirtió.

En la punta de la crisis

Ford también cerró temporalmente algunas fábricas, aunque se benefició de la fuerte demanda por sus coches, camionetas y camiones para “optimizar los ingresos y los beneficios”, ofreciendo menos promociones y centrándose en los modelos más rentables.

Así, el precio medio en Norteamérica aumentó un 14% interanual. La escasez de chips obligó a Nissan a retrasar la salida de su nuevo ‘crossover’ 100% eléctrico Ariya, aunque la marca nipona no ha modificado su objetivo anual de ventas.

Y Tesla, que se ha visto frenada por la escasez de airbags y cinturones, concibió programas para utilizar nuevos compuestos, señaló el lunes su dirigente Elon Musk.

Esta crisis “ha llegado a su pico”, asegura a la AFP el director del Centro de Investigación del Automóvil, Ferdinand Dudenhöffer. “La situación va a mejorar a medida que las nuevas capacidades de producción estén disponibles, pero el problema no estará resuelto a finales de 2021 y podría prolongarse hasta 2023. Seguirá habiendo un riesgo en la cadena de abastecimiento”, advirtió.

El experto prevé un total de 5,2 millones de vehículos “perdidos” en 2021 y un fuerte descenso de las matriculaciones en el segundo trimestre, con mayores tiempos de espera y precios más caros para los clientes.

El proveedor de equipos Valeo, que utiliza 50.000 millones de compuestos electrónicos al año para sus sistemas de ayuda a la conducción y de iluminación entre otros, consiguió no interrumpir su producción, trasladando compuestos desde sus fábricas mejor equipadas.
Esta escasez también tiene consecuencias en el mercado de vehículos de ocasión, que igualmente se encarecen por el aumento de la demanda.