
RAV4, Tiguan, CR-V, Journey, Tucson, X-Trail, HS, Compass… y podría seguirme. En la categoría del Mazda CX-5 hay una infinidad de modelos hechos para todo tipo de gustos. El CX-5, tal y como lo conocemos hoy, se estrenó en 2017. Sí, ya tiene sus añitos, y aun así cerró el año pasado como el SUV más vendido de su categoría en México. ¿Qué lo hace tan interesante? Lo tuvimos a prueba.
La generación actual del CX-5 salió en 2017. Sobre ese diseño, Mazda ha hecho retoques por aquí y por allá para mantenerlo fresco, y les ha funcionado. Recientemente llegó un nuevo diseño de parachoques, faros con una nueva firma de LED y calaveras con un aspecto similar al de los nuevos SUV de Mazda —tanto los que ya llegaron, como los que están por llegar.
Buenos acabados, tecnología justa
La cabina del Mazda CX-5 2023 es, quizá, donde más se nota el paso de los años, pero en elementos muy específicos… que incluso podrían resumirse en uno: la pantalla. Es de 8”, pero su interfaz ya se siente algo anticuada a lado de lo que hay en CX-30 o Mazda3. La buena noticia es que te olvidas de la interfaz nativa tan pronto conectas Android Auto o Apple CarPlay, ambos inalámbricos. Como buen Mazda, todo se controla desde una perilla en la consola central.
Más allá de la pantalla, la cabina sigue vigente y tiene lo necesario para considerarlo de lo mejor en la categoría. Hay muy buen nivel de refinamiento, buena visibilidad y, en general, complace con la sensación de “coche caro”. Quizá lo único que llegué a extrañar en el diseño de interiores son más espacios para colocar objetos personales. No son pocos, pero podrían ser más grandes mirando lo que hacen algunos de sus competidores.
Lo mejor del Mazda CX-5 está al volante
Esta es, sin duda, la mejor carta de presentación del Mazda CX-5. Ningún SUV de esta categoría está obligado a provocar alguna emoción al conducirlo, sólo a ser cómodo. El Mazda CX-5 es cómodo, pero también le da algo de sazón al volante y lo convierte en uno de los SUV compactos predilectos para quien gusta de un buen nivel de manejo.
Me parece un SUV bastante recomendable, incluso de los mejores, pero no puedo ignorar que hoy, en pleno 2023, cuando casi todos los modelos en la categoría ya incluyen asistentes avanzados de manejo, el CX-5 siga sin incorporarlos. Al nivel de un Mazda2 —que sí las incluye—, esas tecnologías sorprenden, pero en la categoría de CX-5 se han vuelto casi mandatorias. Eso, y el consumo, son los dos factores que no le juegan a favor, pero en el balance final, CX-5 me parece de un SUV que hay que voltear a ver.
