
La mayoría de las marcas se estrenaron en el mundo de los vehículos eléctricos con modelos de gama alta, pero en un futuro donde la idea es que tarde o temprano todos terminemos al volante de uno, era necesario expandir la gama con opciones más accesibles. De ahí nace el Mercedes-Benz EQA, el SUV eléctrico más pequeño de la marca en México y en el mundo. Lo tuvimos a prueba.
Si el EQA te parece familiar, es porque básicamente se trata de la versión eléctrica del Mercedes-Benz GLA. Con el fin de optimizar costos, la marca adaptó su SUV más pequeño a un sistema de propulsión eléctrica y simplemente retocó su apariencia para encajar con la genética de la familia EQ y favorecer la eficiencia.
Desde ciertos ángulos, es inevitable el parecido con el GLA, aunque Mercedes-Benz se esforzó por darle un frente y una trasera únicos al EQA. De ahí proviene la parrilla plana integrada al diseño de los faros o la iluminación de LED por todo lo ancho del frente y de la trasera. Como buen Mercedes, también se puede configurar al gusto, con varios diseños y tamaños de rin, pinturas tan espectaculares como la gris mate que tuvimos a prueba o paquetes de diseño con sello AMG.
En otros mercados se ofrece una versión más accesible, con algo más de autonomía pero potencia reducida, que yo pensaría que podría tener éxito en México por temas de volumen y porque su precio quedaría más cercano a lo que cuesta un Chevrolet Bolt EUV. Y de un Bolt a un EQA, esta vez me decanto por Mercedes.
En México, su principal competidor es el Volvo XC40 eléctrico y el Tesla Model Y, y en algún momento también se unirá a la competencia el Audi Q4 e-tron. A favor del EQA, es el más accesible de ellos. ¿Lo recomiendo? Sí, si estás listo para un auto eléctrico y tu estilo de vida es compatible con sus tiempos de carga.
