MINI Cooper SE: todo lo que esperabas de un MINI, pero sin gastar una gota de gasolina

MINI Cooper SE: todo lo que esperabas de un MINI, pero sin gastar una gota de gasolina

El MINI con el paso del tiempo lo ha sido todo: un coupé, vagoneta, SUV, coche de rally, coche para circuito y mucho más; pero lo que nunca había sido, era un auto eléctrico. Bueno, eso solo hasta hoy, porque inevitablemente esta nueva propulsión lo iba a alcanzar y qué mejor forma dar ese paso que con el modelo original. ¿Pero, tiene lo necesario para ser igual de útil e interesante que un modelo convencional a gasolina? Así es el MINI Cooper SE y lo pusimos a prueba.

El MINI no necesita carta de presentación, seas fan hardcore o alguien que solo sabe que para que su coche funcione hay que ponerle gasolina, las probabilidades de que lo ubiques son altas. Al menos por esa parte de la tradición en cuanto a diseño, el Cooper SE ya hizo su trabajo. Fiel a su forma de ser, la marca le dio uno que otro detalle para ser aún más extrovertido y que no se te olvide que este no es un MINI común.

A México, el MINI Cooper eléctrico solo llega en una versión, la SE, es decir, un nivel equivalente al Cooper S, con ese saborcito deportivo de pocket rocket, pero sin caer en el terreno del juguete para track days que es el John Cooper Works.

Faros, parrilla y sus formas generales son idénticas a las de un Cooper S, pero lo que nos ayuda a diferenciarlo son los espejos en color amarillo fosforescente, el emblema “S” en amarillo en vez de rojo, el emblema “E” en la parte trasera, la falta de escapes y lo que más me gustó de su diseño, los rines de 17” con un diseño poco convencional, con formas cuadradas, cerrados para mejorar la eficiencia aerodinámica y con acentos también amarillos.

Cuando vas por la calle, la verdad es que son esos rines y el ruido que produce para alertar a los peatones de tu presencia, lo que hace que muchos lo volteen a ver primero con mirada de confusión, pero después con sorpresa.

Frente a un MINI común la verdad es que no cambia en dimensiones, ya no es el MINI mini… de hace décadas, pero defintivamente sigue siendo un coche pequeño. Mide los mismos 3,845 mm de largo, 1.7 metros de ancho y 1.4 metros de alto. Vaya lo único que realmente lo hace diferente es el peso. En promedio gana unos 130 kg frente a un Cooper S, llegando así hasta los 1,405 kg.

Por dentro la verdad es que MINI no arriesgó en nada y si te bajas de un Cooper a gasolina y te subes después a este, no vas a notar prácticamente nada distinto.

Materiales, diseño, ergonomía, todo igual. Pero, como pasó en el exterior, también tiene un par de cosas diferentes para recordarte sutilmente la diferencia entre ambos. En primer lugar, el cuadro de instrumentos. Tiene una pantalla a color al centro, con información básica de viaje y a los costados unos medidores más tradicionales para el nivel de carga y el uso de la batería, ya sea para que veas que tanto estás usando al instante o que tanto estás regenerando al frenar.

El otro detalle son los insertos en el tablero, en este caso un plástico de color negro con acentos brillantes, otros opacos y algunas líneas en amarillo. No me gusta, me encanta. No sé si sea por que tal vez estoy justamente en el target de MINI, pero esos detalles que le dan color y personalidad a un auto, me fascinan.

Para acabar, la autonomía. El MINI Cooper SE usa una batería de 32.6 kWh, de los cuales solo son útiles 28.9 kWh lo que le permite según la marca, un rango de 234 km por carga. Ni de chiste te da eso. Esa medición se obtiene con unas pruebas controladas que lejos están de acercarse a un día normal de tráfico en muchas ciudades. Por ejemplo, el mejor consumo que saqué en estos días, fue de 14.1 kWh con muy poco tráfico y eso daría para unos 206 km, pero ya en algo más realista con tráfico pesado, usando el A/C, mi consumo más alto fue de 15.8 kWh, que daría para 184 km por carga. La verdad algo limitado.