
Toyota acaba de marcar un punto y aparte en su historia con este coche que hemos tenido ocasión de probar. El Toyota GR Yaris esconde tras esa pequeña y musculosa carrocería de menos de cuatro metros una máquina adictiva y perfectamente puesta a punto. Un coche de 261 hp y tracción integral más cercano al mundo de la competición que a la calle, capaz de hacerte sentir como si fueses un auténtico piloto de carreras. Vuelven los Toyota pasionales y este es sólo el primero.
A lo largo de mi vida he probado más de 5,000 coches de todo tipo, desde simples utilitarios hasta modelos superdeportivos con prestaciones cercanas a las de un coche de Fórmula 1, pero jamás hubiese pensado que un «simple» Toyota Yaris vitaminado me iba a dejar literalmente sin palabras.
Aunque, a decir verdad, el GR Yaris no es precisamente un «simple» Yaris. De hecho, de Yaris solamente tiene el nombre y parte de los elementos de diseño, porque el resto del coche no guarda ninguna correspondencia con el coqueto urbano japonés que ya solo se ofrece en versiones híbridas.
Este GR Yaris y el Toyota Yaris solo comparten los faros delanteros, espejos retrovisores y la diminuta antena de tipo aleta de tiburón que corona el techo, techo que por cierto es 94 milímetros más bajo en la parte posterior del GR para dotarle de mayor apoyo aerodinámico en el eje posterior y canalizar aire hacia el alerón trasero.
El resto de las piezas que dan forma a su carrocería, chasis y mecánica, son todos diferentes. A nivel de plataforma, se mezcla la delantera del Yaris con la trasera del Corolla y CH-R, aprovechándose su esquema de suspensión McPherson posterior.
Eso le permite también ganar 5 centímetros de anchura en el eje posterior que le confieren no solo ese aspecto tan bruto visto desde atrás con sus aletines bien marcados, recordando hasta cierto punto a los míticos Grupo B, sino también una estabilidad sin igual.
Ingeniería inversa del WRC a la calle
El Toyota GR Yaris tampoco ha sido un coche común por cómo se desarrolló el proyecto de su creación. Fue el propio Presidente y CEO de Toyota, Akio Toyoda, quien se empeñó en crear un coche deportivo y emocional, 100% desarrollado por Toyota huyendo de colaboraciones con terceros como habían hecho con el GR Supra.
Eso le permite también ganar 5 centímetros de anchura en el eje posterior que le confieren no solo ese aspecto tan bruto visto desde atrás con sus aletines bien marcados, recordando hasta cierto punto a los míticos Grupo B, sino también una estabilidad sin igual.
Ingeniería inversa del WRC a la calle
El Toyota GR Yaris tampoco ha sido un coche común por cómo se desarrolló el proyecto de su creación. Fue el propio Presidente y CEO de Toyota, Akio Toyoda, quien se empeñó en crear un coche deportivo y emocional, 100% desarrollado por Toyota huyendo de colaboraciones con terceros como habían hecho con el GR Supra.
