
Con la finalidad de enseñar a los campesinos las técnicas agropecuarias más apropiadas para obtener mejores resultados en sus tareas productivas, en el marco del Día del Agrónomo, reconoció el ingeniero Francisco Javier Ugalde Acosta, trabaja en el área de Investigación Agrícola.
A través de técnicas que mejoren la eficiencia y la producción de alimentos, es parte del objetivo, y en la producción de campo en la región de Veracruz y zona centro, la necesidad de contar con la tecnología en caña de azúcar, café, el hule y demás productos como piña, maíz, frijol, pastos y demás que necesitan tecnología agrícola.
E investigadores, para que cuando el productor requiera, se le apoye a producir a bajo costo, con mayor eficiencia y mayor calidad en el producto. Tal es el caso de la región de la Altas Montañas que debido a su altitud es variable, el cambio clima son desafíos para el cultivo y se preparan paquetes tecnológicos.
“Hemos tenido importantes logros en el cultivo de frijol y aumentado la producción en más del 200 por ciento, tan sólo de uso de variedades mejoradas”, explicó.
Por lo que afirmó que la participación del profesionista en el ámbito de la agricultura y ganadería es importante, sobre todo, por que lo más importante para todos es la alimentación, y es urgente que los agrónomos sean considerados en el ámbito de la producción.
Aunó que constantemente un agrónomo se capacita y actualizarse, y pese a que es necesario que existan más agrónomos, y los productores deben ir aceptando a los profesionistas y a la par también se necesita se generen más empleos en el ámbito privado y público para que se pueda desarrollar.
Instituyen día en
honor a agrónomo
En el marco del Día del Ingeniero Agrónomo, recuerdan y reconocen el trabajo de quienes les precedieron en las diversas instituciones del sector agropecuario, tal es el caso del agrónomo Gilberto Palacios de la Rosa, que su historia comenzó en la selva de Tezonapa.
Para recordar esta importante labor, honran en esta fecha al ingeniero agrónomo Gilberto Palacios de la Rosa, logrando resumir la historia de sus “Hazañas Agrícolas” a través del Miguel Camacho, sobrino de Palacios de la Rosa, que se encuentra en Mexicali, y de Elías Ortiz, investigador de hule del Campo El Palmar, en Tezonapa.
Gilberto Palacios de la Rosa nació en 1913, en el poblado de San Hipólito Xochiltenango, cerca de Tepeaca, Puebla. En su niñez, padeció la turbulenta época de la revolución. En 1929 intento ingresar a estudiar en la Escuela Nacional de Agricultura en Chapingo, pero como su familia no se dedicaba al campo le fue negada. En 1933, ingresa a la facultad de Medicina de la Universidad Nacional, donde estudió dos años de la carrera por falta de recursos.
Su interés por estudiar agronomía, lo llevo hablar con el general Lázaro Cárdenas para ingresar a la escuela de agricultura en 1934, sin recursos, tuvo que vivir durante un buen tiempo en un cuarto de madera que construyo encima de un enorme árbol y para su alimentación realizaba trabajos de encuadernación de libros y ventas de apuntes de clases.
Al egresar en 1941 es contratado por la Oficina de Estudios Especiales, hoy INIFAP, participó en la primera colecta de razas de maíz en México, junto con los grandes de la agricultura mundial. De 1941 a 1947 es enviado al Campo Agrícola Experimental del El Palmar, en Tezonapa, donde inició su desarrollo profesional en el desarrollo del cultivo del hule en el trópico.
Su trabajo lo llevo a realizar colectas de material genético de hule en el lejano oriente y Asía en plena segunda guerra mundial. Y actualmente es considerado el único museo vivo del hule introducidos desde la fundación del Campo Experimental hace 80 años.
Era evidente que las condiciones de vida en la selva de Tezonapa en 1941 eran muy difíciles, carencia de servicios médicos y comunitarios generales, por lo que gracias a sus estudios de Medicina ayudaron para bajar la incidencia de enfermedades gastrointestinales y del paludismo, e instaló en su palapa en el Palmar un pequeño laboratorio.
Y diariamente elaboraba a partir del hongo que cultivaba en la cáscara de la naranja, una especie de antibiótico, con el cual intentaba contrarrestar los efectos de las enfermedades.
También, de la corteza del árbol de quina extraía quinina, con la que elaboraba un vino para bajar las temperaturas del paludismo. Se hizo un gran conocedor de serpientes elaborando antídotos contra la “nauyaca” de las más peligrosas en la selva.
En 1947 contrajo el paludismo, enfermedad de la nunca se pudo recuperar totalmente, y tuvo que regresar a la ciudad de México.
En donde, la Secretaría de Agricultura lo comisionó para que se integrara con el equipo de investigadores mexicanos en unión con destacados investigadores estadounidenses de la Oficina de Estudios Especiales, como Jefe del programa de nacional de investigación de maíz y sorgo del INIA, hoy Inifap.
Además participó en la generación de los primeros híbridos de maíz con resistencia a sequía para el altiplano desde el Campo Experimental El Horno en Texcoco. El ingeniero Palacios estuvo en varias ocasiones en el Campo Cotaxtla.
A partir de 1951 ingresó como profesor en la Escuela Nacional de Agricultura, impartiendo las cátedras de Genética Vegetal. En 1965 fue designado director de la escuela nacional de agricultura, llevando a la excelencia educativa a la institución. Siendo director falleció en 1973, sus restos descansan en el paseo de los Agrónomos Ilustres de la misma escuela.
